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6 formas en que la COVID-19 ha impactado los pagos

La COVID-19 ha causado estragos en la economía mundial, afectando a múltiples sectores. Uno de los sectores que se ha visto perjudicado es el de los pagos. El coronavirus ha cambiado drásticamente los hábitos de pago, ya que los consumidores se han pasado a los canales digitales para reducir el riesgo de contagio al manipular efectivo.

El mundo de los pagos, sin duda, tuvo que cambiar y adaptarse tras la COVID-19. Aquí van seis formas en que la COVID-19 impactará los pagos.

1. Un giro determinante hacia una sociedad sin efectivo

Al comienzo de la COVID-19 se hizo evidente que el dinero en papel era un transmisor del coronavirus. La OMS recomendó usar pagos sin contacto para ayudar a controlar el virus. Además, la COVID-19 desestabilizó el uso del efectivo al obligar a muchos comercios a cerrar sus puertas y vender exclusivamente a través de canales sin contacto.

Por estas razones, la pandemia ha desplazado enormemente el comportamiento del consumidor hacia los pagos sin contacto. Aunque el efectivo probablemente seguirá disminuyendo, la revolución del pago sin contacto está en pleno auge.

2. Una mayor necesidad de protección contra el fraude

La COVID-19 abrió las compuertas a los defraudadores, que aprovechan la pandemia para desatar fraude y caos cibernético en el mundo. Numerosos engaños nuevos y modus operandi de fraude creativos han surgido durante la crisis de la COVID-19. Las estafas comunes de la COVID-19 incluyen hacerse pasar por autoridades de salud pública u otros funcionarios del gobierno y exigir un pago a las víctimas.

En respuesta, los comercios y las entidades financieras tendrán que mejorar sus estrategias de prevención y detección de fraude. En concreto, el giro hacia las transacciones digitales exigirá a las empresas ajustar su política de fraude móvil.

3. La banca móvil será la nueva norma de pago

A medida que la banca en sucursal se volvió inexistente durante el periodo de la COVID-19, las transacciones basadas en el móvil se han convertido en la “nueva norma”. Este nuevo estándar continuará tras la COVID y se convertirá en un pilar de la banca moderna.

Los consumidores abren aplicaciones financieras como nunca antes: las operaciones bancarias en el móvil han aumentado entre un 35 % y un 85 % gracias al coronavirus. (Forbes, 2020)

4. Crecimiento de las billeteras móviles seguras

La COVID-19 ha cambiado el comportamiento de compra de los consumidores. En la era posterior a la COVID-19, muchos consumidores evitaron los terminales de punto de venta y las retiradas de efectivo en cajeros. Las billeteras digitales, que permiten realizar un pago sin siquiera acercar una tarjeta a un terminal ni introducir un PIN, crecerán. Se espera que el uso de billeteras seguras crezca en el futuro. Las empresas capaces de aceptar pagos desde billeteras digitales prosperarán, mientras que los pagos sin contacto de persona a persona, incluso entre distintos tipos de billeteras, se convertirán en un fenómeno cotidiano.

5. Una explosión de las compras móviles y otros pagos digitales

Con el distanciamiento social convirtiéndose en la norma, se ha producido una explosión en el uso de los sistemas de compra móviles y digitales. Los servicios de compra en línea han experimentado enormes picos de demanda. De ello pueden extraerse dos implicaciones importantes.

En primer lugar, las organizaciones que ofrecen un recorrido de cliente y una experiencia de pago deficientes están ahora sobre aviso. Para tales proveedores, el reloj corre para mejorar sus sistemas.

En segundo lugar, a medida que más consumidores recurren a los pedidos en línea para compras cotidianas como alimentos, entrega de comida, etc., los consumidores exigirán un proceso de autenticación rápido y eficiente. No se tolerará la fricción a ningún nivel.

6. El cambio en el comportamiento del cliente impulsará la innovación digital

La COVID-19 ya ha alterado el comportamiento digital del consumidor. Por ello, las entidades financieras y los comercios tradicionales se verán obligados a acelerar sus esfuerzos de innovación digital. Los bancos heredados y los actores de pagos a la antigua usanza quizá deseen mejorar y perfeccionar sus soluciones de pago digital en el mercado.

Es posible que el impacto global de la COVID-19 en los pagos no se conozca durante algún tiempo, quizá años. No sabemos cómo será la economía mundial cuando volvamos a la “normalidad”. Pero está claro que el mundo de los pagos será diferente. La COVID-19 ha cambiado gran parte del mundo para siempre, incluidos los pagos.

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